Caso de estudio: Fundació Ictus

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Caso de estudio: Fundació Ictus

El equipo de la Fundació Ictus se puso en contacto con nosotros porque necesitaba actualizar y rediseñar diversos materiales informativos, así como establecer unas pautas que reforzaran la coherencia visual de su comunicación.

La Fundació Ictus es una entidad que trabaja para mejorar la calidad de vida de las personas afectadas por un ictus y de su entorno. Su actividad se centra en el acompañamiento, la prevención, la sensibilización, la formación y el impulso de proyectos de investigación relacionados con esta enfermedad.

Hasta entonces, había creado distintos materiales de comunicación sin disponer de una guía que ordenara los elementos de la identidad visual y estableciera sus criterios de aplicación. Esta situación dificultaba la creación de documentos con una imagen homogénea, reconocible y alineada con los valores de la organización.

Para dar respuesta a esta necesidad, planteamos la elaboración de un documento de especificaciones de marca que definiera cómo debía aplicarse la identidad visual de la entidad. Paralelamente, rediseñamos dos materiales ya existentes, actualizando su información y adaptándolos a los nuevos criterios visuales.

Si quieres saber qué tipo de folleto se adapta mejor a tu negocio, te recomendamos leer nuestro artículo Tipos de folletos y sus características: ¿cuál elegir para tu negocio?

En este caso de estudio te explicamos cómo abordamos el proyecto, qué decisiones tomamos y cómo trasladamos la identidad de la entidad a sus materiales de comunicación.

El reto: unificar los criterios visuales de la Fundación

La Fundación había creado diversos materiales informativos a lo largo del tiempo, pero no disponía de unas pautas comunes que regularan la aplicación de su identidad visual.

Esta situación había dado lugar al uso de distintas tipografías, una paleta cromática demasiado amplia, una falta de jerarquía en la aplicación de los colores y las tipografías, y un logotipo que no contaba con las versiones necesarias para adaptarse a distintos contextos visuales. Todo ello dificultaba la creación de documentos coherentes y alineados con la identidad de la entidad.

Esta falta de estandarización complicaba tanto el rediseño de los materiales existentes como la creación de nuevas piezas. Por ello, el reto consistía en analizar, seleccionar, jerarquizar y sistematizar los distintos elementos de la identidad visual, definir sus criterios de aplicación y recogerlos en un documento de especificaciones de marca.

De este modo, cualquier profesional interno o externo que trabajara con la marca podría aplicar estos criterios correctamente y mantener una comunicación visual consistente.

Un logotipo preparado para adaptarse a distintos contextos

El primer paso fue preparar los archivos del logotipo en formatos editables y perfeccionar las versiones horizontal, vertical y del isotipo que ya estaban disponibles.

Durante este proceso, detectamos que el logotipo principal presentaba problemas de legibilidad cuando se aplicaba sobre determinados fondos cálidos.

Para resolver esta dificultad, creamos una nueva versión monocromática adaptada a este tipo de fondos.

También definimos qué variante debía utilizarse sobre fondos claros u oscuros para asegurar un contraste adecuado y mantener la correcta identificación de la marca en cualquier contexto visual.

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Finalmente, establecimos unas dimensiones mínimas de aplicación para determinar cuándo debía sustituirse el logotipo completo por el isotipo, tanto en entornos digitales como impresos.

También definimos una zona de protección proporcional alrededor del conjunto, que debe mantenerse libre de textos, imágenes u otros elementos. Estos criterios garantizan que el logotipo conserve su claridad y legibilidad en cualquier material.

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Una paleta cromática ordenada y jerarquizada

El punto de partida era una selección muy amplia de colores, sin una jerarquía que indicara con claridad cuáles debían tener más presencia ni en qué contextos debía utilizarse cada uno. A partir de los colores que ya formaban parte del universo visual de la Fundación, simplificamos la paleta y la ordenamos según su función.

El lila y el amarillo se establecieron como colores primarios, con un peso predominante en las composiciones, mientras que el negro, el lila claro y el blanco se definieron como colores secundarios. El rojo, aunque estaba presente en el logotipo, se reservó exclusivamente para este elemento, ya que en otros contextos puede asociarse a conceptos como la alerta, el peligro o la urgencia. Limitar su uso permitía evitar connotaciones poco adecuadas para la comunicación habitual de la entidad y mantener un lenguaje visual más cercano y equilibrado.

También concretamos las combinaciones cromáticas permitidas para garantizar un contraste adecuado y favorecer la legibilidad de los materiales digitales e impresos, tanto de uso interno como externo. Estas combinaciones se definieron siguiendo los estándares de accesibilidad de nivel AA, con el objetivo de facilitar una lectura clara a todo tipo de usuarios, incluidas las personas con dificultades visuales.

De este modo, la Fundación dispone de una paleta más clara y funcional que permite identificar la prioridad de cada color, aplicarlo correctamente y mantener una comunicación visual coherente y accesible.

En el caso de los entornos digitales, también establecimos una jerarquía cromática específica. El lila y el amarillo deben tener un peso predominante como base de las composiciones: el lila principal puede utilizarse como color de fondo, el lila claro para los textos o elementos secundarios y el amarillo para destacar formas, iconos, llamadas a la acción u otros puntos clave. Esta distribución permite estructurar mejor los contenidos, reforzar la identificación de la marca y dirigir la mirada hacia la información más relevante.

Un sistema tipográfico accesible

La Fundació Ictus utilizaba distintas tipografías sin una jerarquía definida y algunas podían dificultar la lectura, especialmente en textos extensos o de tamaño reducido. Por este motivo, simplificamos la selección y establecimos un sistema basado en dos familias tipográficas sans serif, escogidas por su modernidad y legibilidad.

Para los titulares, subtítulos y textos destacados seleccionamos Montserrat, una tipografía geométrica y contemporánea que aporta personalidad y presencia visual. Las versiones bold y regular permiten construir distintos niveles de jerarquía y mantener una comunicación visual consistente.

Para los cuerpos de texto definimos el uso de Inter, una tipografía diseñada para facilitar la lectura en pantallas y que también funciona correctamente en soportes impresos. Su claridad en tamaños pequeños y textos continuos permite mejorar la comprensión de los contenidos y favorecer su accesibilidad.

La combinación de Montserrat e Inter crea un sistema tipográfico equilibrado en el que el carácter expresivo de los titulares se complementa con la funcionalidad de los textos. Además, establecer unos criterios de uso comunes facilita que todos los materiales internos y externos mantengan una jerarquía clara y una experiencia de lectura coherente.

La hoja como recurso gráfico

La hoja es uno de los elementos que forman el logotipo y tiene un gran potencial como recurso identificativo de la marca. Su repetición contribuye a construir la forma del cerebro y refuerza simbólicamente la vinculación de la Fundación con el ictus. Por este motivo, definimos su uso independiente como elemento gráfico complementario.

Este recurso permite aportar reconocimiento y continuidad visual a los materiales sin tener que repetir constantemente el logotipo completo. Puede aplicarse como patrón de fondo, elemento decorativo, marca de agua, recurso estructural, viñeta, indicador visual o animación en piezas digitales y audiovisuales.

Para garantizar una aplicación coherente, establecimos que la hoja puede rotarse, escalarse y repetirse según las necesidades de cada composición, siempre manteniendo la forma original y utilizando únicamente los colores corporativos definidos. Su uso debe ser equilibrado para evitar que adquiera un protagonismo excesivo o genere saturación visual.

También concretamos que la hoja no puede sustituir al logotipo o al isotipo, deformarse, incorporar colores ajenos a la identidad ni contener textos o elementos superpuestos que dificulten su reconocimiento. De este modo, se convierte en un recurso flexible y reconocible que amplía el lenguaje visual de la Fundación sin perder coherencia.

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De las especificaciones de marca a los materiales informativos

Una vez definidos los criterios de aplicación de la identidad visual, los trasladamos al rediseño de dos materiales informativos: un tríptico corporativo y un folleto bilingüe sobre el programa ABRIC.

En ambos casos, la entidad nos facilitó la información de base que debía aparecer en cada pieza. Nuestro trabajo consistió en revisar su estructura para poder jerarquizar los textos y maquetarlos según las características de cada formato, aplicando las pautas visuales establecidas previamente.

El proceso se desarrolló de manera colaborativa, mediante distintas revisiones con el equipo de la entidad. Esto nos permitió ajustar la prioridad de los contenidos y conseguir que el diseño respondiera tanto a sus necesidades comunicativas como a la nueva coherencia visual de la marca.

Una pieza para informar, prevenir y acompañar

La información facilitada por la entidad se distribuyó en seis caras, cada una centrada en un aspecto fundamental de su actividad. Jerarquizamos y maquetamos los contenidos para conseguir una pieza clara, visual y fácil de consultar.

Para reforzar esta jerarquía, utilizamos la hoja como patrón decorativo y como viñeta en los listados, el amarillo para destacar los bloques principales y el lila claro para dar más protagonismo a las palabras y los conceptos clave. También aplicamos las tipografías definidas en el documento de especificaciones de marca para facilitar la lectura.

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El folleto del programa ABRIC

El folleto se diseñó para explicar de manera clara los servicios del programa ABRIC y cómo acceder a ellos.

Se planteó como una pieza bilingüe, con una cara en catalán y la otra en castellano, para facilitar su distribución entre personas que hablan estas lenguas.

Para destacar y jerarquizar la información, combinamos el lila claro y el amarillo según la relevancia de cada contenido. A diferencia del tríptico, en esta pieza utilizamos las hojas como elemento decorativo.

Una identidad visual preparada para crecer

El trabajo desarrollado ha permitido dotar a la Fundació Ictus de un documento de especificaciones de marca que ordena sus principales elementos visuales y facilita la creación de materiales coherentes. La aplicación de estos criterios en el tríptico corporativo y el folleto del programa ABRIC demuestra cómo una identidad bien definida puede adaptarse a distintos formatos y necesidades comunicativas.

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